El pasado jueves 10 de julio, una operación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en dos granjas de cannabis legalmente operadas por Glass House Farms, ubicadas en Carpinteria y Camarillo, California, desencadenó una serie de hechos graves y controversiales que merecen análisis profundo para la comunidad cannábica internacional.
Durante el raid, aproximadamente 200 trabajadores, en su mayoría indocumentados, fueron arrestados, varios de ellos de manera forzada y vieron vulnerados derechos elementales, como la retención prolongada, la coerción para borrar videos de sus teléfonos y la marcación con tinta en las manos para identificar su estatus migratorio. Lo más trágico fue la muerte de Jaime Alanis, un experimentado trabajador agrícola con más de diez años en la cosecha de tomates, quien falleció tras caer desde un edificio de 9 metros mientras intentaba huir de la redada. Este hecho causó gran consternación y rechazo, señalado públicamente por el sindicato United Farm Workers, que además denunció la desaparición de ciudadanos estadounidenses durante el operativo.
La operación estuvo marcada por un despliegue militarizado: agentes con equipo táctico, uso de gas lacrimógeno, granadas de humo y helicópteros surcando la zona, testimonios que revelan un ambiente de alta tensión y miedo, con imágenes impactantes de niños huyendo de las nubes de gas y familias aterrorizadas. Esta severidad fue cuestionada considerando la naturaleza no violenta de los centros de trabajo inspeccionados. La Guardia Nacional incluso fue movilizada para apoyar a ICE, mientras manifestantes reclamaban información e información sin obtener respuesta clara, siendo dispersados con medidas agresivas.
Desde el punto de vista legal y empresarial, Glass House Farms aclaró que operan bajo múltiples licencias estatales válidas para el cultivo de cannabis legal, y aseguraron haber cumplido rigurosamente con las órdenes de inspección, negando violaciones conscientes de prácticas laborales o empleo de menores. Sin embargo, las redadas evidencian la compleja y a veces contradictoria situación migratoria en la industria agrícola cannábica, donde a pesar de la legalización estatal, la dependencia de mano de obra indocumentada sigue siendo un problema no resuelto.
Además, el Departamento de Seguridad Nacional informó el rescate de 10 niños en situación de posible explotación en estos lugares, elevando otro nivel de preocupación sobre las condiciones laborales.
El gobernador de California, Gavin Newsom, reaccionó con indignación, criticando duramente el operativo y atribuyendo la responsabilidad a la administración federal, a la vez que destacó el impacto humanitario, especialmente en las familias de los trabajadores afectados.
Kids running from tear gas, crying on the phone because their mother was just taken from the fields.
Trump calls me “Newscum” — but he’s the real scum. pic.twitter.com/fj0l25mRBN
— Gavin Newsom (@GavinNewsom) July 11, 2025
Esta redada pone en evidencia las tensiones entre la regulación estatal del cannabis, la política migratoria federal y los derechos humanos, destacando la urgente necesidad de abordar de manera más justa y equilibrada la realidad de los trabajadores agrícolas en un sector que une economía legalizada con la vulnerabilidad social.
Este análisis permitirá a los lectores de Cannatlan comprender no solo el impacto inmediato de las redadas, sino también las implicaciones sociales, legales y políticas que atraviesan la industria del cannabis en Estados Unidos, especialmente en estados líderes como California
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